Repensar la educación en la postpandemia

Actualizado: jul 8



Esta nota fue publicado por primera vez el 17 de junio de 2020 en Aristegui Noticias.



Los sistemas educativos y pedagógicos no han sido inmunes a la pandemia. Las clases a distancia y la brecha digital son elementos puestos en jaque en días como los que corren.


A fin de ofrecer alternativas para repensar y analizar los retos que enfrentan en el presente y el futuro inmediato, Elisa Guerra, Pablo Boullosa y Adriana Grimaldo ofrecieron de manera gratuita la plática Cambio y dentro, el sábado 20 de junio vía Youtube.


Adriana Grimaldo, consejera del Centro para la Imaginación en Investigación, Cultura y Educación (CIRCE, por sus siglas en inglés) y coautora del libro Educación Imaginativa, una aproximación a Kieran Egan, explica en entrevista, que la posibilidad de repensar y reinventar la educación nos invita a desplegar en nuestra mente los diferentes rostros con los que solemos reconocer a la educación: calificaciones, tareas, disciplina, promesa de progreso, agente para socializar. Para luego, “cuestionarlos y reflexionar cuáles de ellos son ya obsoletos, o cuáles han estado ausentes y hoy padecemos por ello. Quizá el rostro de la educación que estos últimos meses hemos visto asomarse ha sido uno que empieza a dimensionar la importancia de acompañar las emociones”. 


Por su parte, Elisa Guerra, comisionada por la UNESCO para el proyecto El Futuro de la Educación y coautora del libro La cuarta revolución industrial, plantea que reimaginar la educación implica ser capaces de dar una mirada honesta, humilde y valiente a nuestra labor docente: “Honesta, porque cuesta trabajo reconocer que mucho de lo que hacemos en las aulas y a través de nuestros sistemas educativos no es necesariamente lo mejor para los niños y jóvenes. Humilde, porque ciertamente no tenemos las respuestas para todos los problemas. Valiente, porque innovar no es fácil: existe el temor a equivocarse, a empeorar las cosas, a ser criticados”.


Guerra, considera que es inaceptable que por costumbre, ignorancia, comodidad o por falta de imaginación “sigamos haciendo las cosas que no funcionan. En el contexto que estamos viviendo, uno no puede dejar de preguntarse si los vicios arraigados de nuestros modelos educativos dificultaron aún más el aprendizaje a distancia.  Pero fue precisamente en el marco de la pandemia que por fin muchos nos atrevimos a imaginar y a contemplar una escuela diferente”.


Advierte que la necesidad abrupta de modificar nuestros esquemas educativos nos llevó a acelerar procesos de innovación que llevaban muchos años atorados o moviéndose muy lentamente.


Nuevas herramientas de conocimiento


Pablo Boullosa, conductor del Programa La dichosa palabra y autor de El corazón es un resorte, en tanto, sostiene que ante el panorama actual tenemos la alternativa de seguir haciendo lo que siempre hemos hecho, “sólo que a distancia, es decir, lo que se pueda, con quienes se pueda, como se pueda, cuando se pueda. Lo mismo pero peor y menos. Esta es la alternativa más fácil, más derrotista, y me temo que muchos se han resignado a ella. Y no sólo en las escuelas, sino en el trabajo y en las relaciones personales”. O, intentar hacer mejor las cosas. “Ese es el reto, y la imaginación es imprescindible para enfrentarlo. Sin ella, nos quedaremos en lo mismo pero peor y menos”.


Añade, sin embargo, que imaginar mejores cosas no es sólo un asunto de siéntate a pensar en ellas. “Implica un trabajo cultural, y el trabajo cultural se desarrolla con una serie de herramientas culturales o cognitivas, cuyo uso conviene conocer para aprovecharlas mejor. Ese conocimiento es lo que intentamos divulgar en la Educación imaginativa, y seguramente será uno de los temas que abordaremos, así sea brevemente, este sábado en nuestra conversación”.


Adriana Grimaldo, las circunstancias actuales nos han obligado caóticamente a cambiar la forma en la que se venía educando, pero avizora que incluso sea esta misma circunstancia la que nos haga aceptar lo que evidentemente ya no estaba funcionando en nuestras prácticas educativas, “y nos aliste para buscar alternativas de enseñanza que prioricen facultades propiamente humanas como la imaginación, la emoción y por supuesto, la generación de conocimiento”.


La sacudida ocasionada por el Covid-19 resquebrajó nuestros sistemas educativos, reconoce Elisa Guerra. Mostró a través de sus grietas un espacio accidental y flexible para la innovación y el trabajo colaborativo. “El verdadero liderazgo de las autoridades educativas ahora y en la postpandemia residirá en buena medida en que no sólo permitan, sino que favorezcan que los docentes – esos “ingenieros pedagógicos” tan subvalorados- puedan reinventarse y comenzar a recrear, en conjunto con las familias y la sociedad, la escuela que queremos para nuestros hijos”.



Agradecemos a Héctor González la autorización para la reproducción de esta nota.



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